La Última Cena: Pedro Judas Serrano y Samantha Love

Por: ajuyir.com con la colaboración de Samantha Love

Hace cuatro años, específicamente el sábado 6 de octubre de 2012, se celebraría en la Ciudad de Nueva York uno de muchos juntes entre boricuas.  Este junte, sin embargo, sería distinto.  Esa noche fue la última vez que la icónica Samantha Love compartiría con el activista Pedro Julio Serrano.

Siempre he dicho que Facebook tiene un sentido macabro del humor.  Desde sugerirte que agregues a personas detestables hasta recordarte los aniversarios de cosas que jamás debieron suceder.  En la mañana de hoy, Facebook en su empeño de torturarnos con el pasado, le sacó a Samantha Love este video que llamaremos: “La Última Cena: Pedro Judas Serrano y Samantha Love.”  Veamos.

En ese corto video se pueden ver muchas caras (unas más conocidas, otras menos).  Sin embargo, para apreciar los detalles de esa grabación, es necesario hablar con Samantha.  Platicamos con ella y  nos contó cosas muy interesantes.

En primer lugar, ese video fue grabado, no en casa de Pedro, sino de Melissa Mark-Viverito.  Pedro Julio Serrano ya había roto con Steven Toledo y habían vendido el apartamento.  Este video se graba cuando Steven reincide regresa con Pedro Julio.  En aquel entonces, Melissa y Pedro eran roommates.  La estructura que ven el video es un duplex y Mark-Viverito ocupaba el primer nivel.  Pedro Julio compartía su parte de la casa con un joven de Brasil.  Ese fin de semana del 6 de octubre, el joven de Brasil estaba de viaje, así que se formó la gozadera en casa de Mark-Viverito.

Samatha (quien participa narrando el video como solo ella sabe hacerlo), nos presenta a “la que sale en las noticias.”  Esa dama introvertida que se pasa todo el video pegada a un delicioso limber de vodka, es la actual Presidenta del New York City Council.  Ahora sabemos que con su activismo y presencia mediática, Mark-Viverito estaba trabajando la base electoral para su lanzamiento como líder Demócrata.  Pero pronto esas aspiraciones políticas provocarían roce entre los allí presentes.

La incursión de Melissa en la política de la Ciudad de Nueva York, provocó un nuevo nivel de escrutinio.  Pronto le escudriñarían las finanzas y sus detractores pondrían el dedo sobre el ingreso correspondiente a la renta que pagaba Pedro Julio y su compañero de piso.  Mark-Viverito decidió que era hora de que Pedro Julio y el brasileño consiguieran otro lugar donde vivir.  En una ciudad cada vez más liberal y con el radical DiBlasio como futuro Alcalde (luego de una comedia de errores donde hasta el exhibicionista Anthony Weiner lideró la competencia por un tiempo), las finanzas de Mark-Viverito no tuvieron mayor trascendencia.

Las aspiraciones de Mark-Viverito y las consecuencias de su vetting como candidata tomarían varios meses en materializarse.  No obstante, menos de dos meses después de la Última Cena, la relación entre Pedro Julio Serrano y Samantha Love entraría en una fuerte crisis.  ¿El detonante de la crisis?  El “Boicot a La Comay.”

Las elecciones de noviembre 2012 cambiaron drásticamente el panorama sociopolítico de Puerto Rico.  Un nuevo gobierno se preparaba para mudarse a La Fortaleza, el Partido Nuevo Progresista entregaría el mallete en la Legislatura y San Juan, aún obnubilado por la derrota de Jorge Santini Padilla, tendría una tercera Alcaldesa.  El 2012 también nos dejó uno de los asesinatos más crueles y viciosos de los últimos tiempos.  La muerte de José Enrique Gómez Saladín estuvo en boca de todo el mundo.  Cuando Kobbo Santarrosa en su personaje de La Comay hizo ciertos comentarios ambiguos sobre los hechos, la multitud de enemigos que acumuló a través de los años vio la oportunidad de sacarlo de la televisión.

“Sacar” a alguien de la televisión no es tarea fácil.  Entre los recuerdos de mi niñez está la pelea entre Morality in Media y Emanuel “Sunshine” Logroño.  El “Hermano Emanuel” siguió con sus coritos, “Chona la Puerca Asesina” tuvo hasta una película y Logroño desafió la censura con el grito de guerra “Soy cafre y ¿qué?”  Sunshine’s Café tuvo una fructífera vida en la televisión.  Logroño siguió trabajando en los medios y eventualmente regresaría con varios proyectos junto a su esposa Gilda Santini.  Al día de hoy, Sunshine trabaja en radio, televisión y teatro.  Morality in Media perdió la guerra contra el Rey de los Cafres.

Sunshine nunca enfrentó la sofisticación que hubo detrás del Boicot a la Comay.  Aunque, como mencionáramos en la columna anterior, Pedro Julio Serrano no tuvo nada que ver con la concepción del Boicot, esto no fue impedimento para que se adueñara de la iniciativa.  Pedro Julio quería, perdón, exigía, la salida de Kobbo de la televisión.  Pedro Julio no se enfocó en las expresiones per se hechas por Kobbo, sino que, utilizando un típico straw-man argument, le achacó a La Comay todos los males que en aquel entonces sufría la Isla.  El Boicot se fortaleció en las cálidas aguas de la santurronería pedrojulista.  Kobbo Santarrosa pidió disculpas públicamente, pero a nadie le importó.  Y es que Pedro Julio no es famoso por sus destrezas de negociación.  Pedro exigía la salida de La Comay.  Pedro exigía sangre.

Pedro Julio y Samantha Love tienen trasfondos muy distintos.  Contrario a lo que muchos puedan pensar, Pedro no pasó de pretender un escaño en la Cámara de Representantes a ocupar la portavocía de facto de la comunidad LGBT de la noche a la mañana.  Pedro Julio alcanza el reconocimiento de la comunidad LGBT gracias en gran parte a Samantha Love.  A finales de la década de los 90, todo el mundo sabía quién era Samantha Love.  Pedro Julio era un desconocido.  Fue en las discotecas de la Isla, usualmente luego de un número de Yolandita Monge o Laura Pausini, que Samantha Love agarraba de la mano – literalmente – a Pedro Julio Serrano y lo presentaba a la audiencia.  Así hizo en repetidas ocasiones.  Gracias a la promoción cara a cara que le dio Samantha Love, la gente fue conociendo a Pedro Julio Serrano.  Inclusive, en el verano de 2002 se estableció el Festival de Orgullo LGBT del Oeste o la famosa “Parada de Boquerón.”  Una década después, esta iniciativa de Samantha Love y Alex Soto le sería arrebatada de las manos durante la rebelión liderada por su protegido, Pedro Julio Serrano.

Como les decía, Pedro Julio no toma prisioneros.  Durante las hostilidades del Boicot a la Comay la posibilidad de negociación era nula.  Samantha Love tenía una opinión diferente.  El trasfondo artístico de Samantha y sus contactos en los medios le apercibían de las implicaciones a corto y largo plazo del Boicot.  Hablamos de la censura per se, censura previa, autocensura y de cosas más concretas, como la pérdida de empleo en plena Navidad.  Eventualmente Samantha Love se opone a la dirección que toma el Boicot y Pedro Julio Serrano rompe todo vínculo de amistad.

Si el Boicot fue lo correcto o no, ya no importa.  “Nichevo,” dirían los rusos.  “Lo hecho está hecho,” cantaría Shakira.  La dinámica que vemos en ese video es mucho más importante.  El Pedro Julio que se mantiene estoico con su perrito en la falda mientras Steven Toledo hace todo el trabajo de anfitrión – en una casa que no era la suya, vale aclarar – es el mismo que vemos hoy.  La intransigencia demostrada por Pedro Julio durante el Boicot a la Comay, da al traste con las funciones enumeradas por el Municipio de San Juan en la faz del famoso contrato de $30,000 que le dio la Alcaldesa de San Juan.  ¿Cómo se supone que sirva de enlace alguien que no tiene destrezas de negociación?  El desdén con el cual Pedro Julio le ripostó a Samantha cuando ésta le comentó que su hermano le parecía simpático  (“yo conozco a mi hermano y tú no eres el tipo de persona que le interesa”) choca con la  empatía que éste dice tener con todos los sectores de la comunidad LGBT.  Eso sí: el Pedro Julio que se mantiene sentado esperando a que le sirvan, era el mismo que le pedía números de teléfono a Samantha y que entraba al camerino sin avisar para alimentarse la pupila con los bailarines de su amiga.  De la misma forma en que Melissa sacó a sus inquilinos cuando lo creyó conveniente, Pedro Julio no titubeó en darle de codo a Samantha Love, su amiga,  confidente y quien le sirvió de enlace con el grueso de una comunidad que en aquel momento le era desconocida.

La vida da muchas vueltas.  A finales de 2012, Samantha Love enfrentó una comunidad LGBT embravecida y envalentonada, que liderada por Pedro Julio Serrano, exigía la cancelación del programa más rentable de WAPA TV.  En ese proceso defendió el trabajo de personas como Sylvia Hernández.  Años después, Sylvia utilizaría la enfermedad de Alex Soto como ficha de juego para provocar a Samantha.  Un año después, en el 2016, Pedro Julio Serrano aparecería sonriente junto a Sylvia, la misma persona a quien dejó sin trabajo en las Navidades del 2012.  Sylvia es una mujer de pocas palabras y cuando Samantha le  preguntó sobre la juntilla con su otrora verdugo, simplemente la mandó “a la mierda.”

Luego de la salida de Kobbo tanto la gerencia como el talento de WAPA TV se tornaron abiertamente hostiles hacia los partidarios del Boicot.  Por otro lado, durante la primera mitad del año 2013, el tema gay continuó vigente.  Esos primeros meses vieron el debate sobre el Proyecto de la Cámara 488 y el Proyecto del Senado 238, los cuales, respectivamente, buscaban extender las protecciones contra la violencia doméstica y el discrimen laboral.

A pesar de la reticencia demostrada tras la salida de Kobbo, Sunshine Logroño recientemente había abierto un espacio de diálogo con Pedro Julio, inclusive invitándolo  a su programa de radio.  Tal vez influyó el que Morality in Media formara parte de la coalición que se opuso a la eventual aprobación de los proyectos en pro de la comunidad LGBT.  Después de todo, Sunshine Logroño y Pedro Julio Serrano habían enfrentado – y vencido – al mismo enemigo.

Fiel a la naturaleza de Judas, hace unas pocas semanas Pedro Julio tomó prestada la espada de la pulcritud a Miltón Picón y arremetió contra varios actores de la Isla.  Entre ellos estuvo Sunshine Logroño, quien fue atacado por sus personajes en radio y televisión.  El veterano de muchas batallas contra Morality in Media, fue traicionado por la víctima que se convirtió en victimario.

Si alguien conoce la traición de Pedro Julio es precisamente Melissa Mark-Viverito (hoy convertida en Presidenta del New York City Council).  En abril de este año y con la (inusualmente) importante primaria Demócrata de Nueva York a la vuelta de la esquina, Pedro Julio Serrano anunció su apoyo a Hillary Rodham Clinton.  El anuncio y la consabida foto con Hillary no llamaron la atención.  Después de todo, Melissa, jefa de Pedro Julio y electa por los niuyorquinos, había endosado a Clinton muchísimo antes.

Melissa fue instrumental en la victoria de Clinton sobre Sanders.  Mark-Viverito agarró a Hillary Clinton de la mano y se la llevó a ver apartamentos de Plan 8 y a jugar dominó en las bodegas.  Melissa se comió la calle con Clinton.  Por esta razón, lo que sí sorprendió a muchos fue el desendoso de Pedro Julio Serrano (seguido por el de Carmen Yulín Cruz ese mismo día).  Se dice que Mark-Viverito tiene la mirada puesta en Washington D.C., como parte de una futura administración de Hillary Clinton.  De ser ese el caso, su amigo, empleado y ex-rommate le hizo tremendo numerito.

Tras su apresurada salida del equipo de Melissa el pasado mes de junio,  Pedro Julio regresó  a la Isla más desafiante y combativo que nunca.  El Pedro Julio sentao del video está más que vigente.  El haber perdido la batalla por la salida de los personajes gay de la televisión no debe interpretarse como el preludio de un cambio en estrategia u objetivo.  Todo lo contrario.

Al igual que hizo durante el Boicot a la Comay, Pedro Julio está de media tour para imputarle al Partido Nuevo Progresista y a Ricardo Rosselló Nevares, toda suerte de males que se le pueda ocurrir de aquí a las Elecciones Generales del 8 de noviembre.  Nuestra opinión del Boicot a la Comay ya no importa, pero lo que usted piense o haga de aquí a las Elecciones es crucial.  Estamos hablando de que muy bien podría decidir si Pedro Julio Serrano (y sus auspiciadores) sufre una derrota decisiva o si por el contrario tendremos que llevarle el bizcocho de $6,000 mensuales a su silla de Judas.

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